tan solos nosotros y nuestros cuerpos,
viajeros eternos
desconocidos,
conociéndonos más
de lo que ya nos conocemos
vivimos en tiempos de excusas,
de manos escondidas
y besos robados
nosotros los raros
habitantes de un mismo desconcierto
compañeros de largos insomnios
y reiterados desencuentros
nosotros los que nos vemos lejanos
y guardamos silencio de disimulo
aunque por dentro quemen las ansias
de sabernos a solas,
sin palabras, ni ropas, ni esquemas
ridículos, tímidos
y desafiantes
como niños
nos ocultamos en el paso del tiempo
queriéndonos con los ojos y en silencio
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