moscas sobre el cadáver
de aquella mujer
que se descompone
bilis derramándose
inocua
entre las incendiadas viseras
esparcidas sobre la mesa
vi nostalgia en sus ojos
restos
manos deshabitadas
piel oscura y labios rotos
una fiebre imparable
mojó sus sabanas
y le mordió las piernas
la vi caer azul
nadie fue su entierro
tuvo que morir,
también sola
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